viernes, 24 de junio de 2011

AD: CORPORACIONES Y HACKERS, MISMO PERJUICIO; DIFERENTE CARA

POR.- LA REDACCIÓN

La fragilidad del ego del hombre acaba con las mejores causas, y los rebeldes de hoy, terminan siendo los continuadores de los opresores contra los que se levantaron.

Grupos de piratas cibernéticos han desatado en las últimas semanas una ola de importantes irrupciones a sitios gubernamentales y de compañías privadas alrededor del mundo, en una vanidosa competencia entre sí por notoriedad y activismo.

Los “hackers” han dejado atrás su tradicional secreto, para jactarse públicamente de sus incursiones a través de las redes sociales.

La contienda, que parece intensificarse día con día, es protagonizada por al menos tres grandes grupos de “hackers” con miembros alrededor del planeta encabezados por “LulzSec”, “Anonymous” y “4 Mob”.

La ola de “hacktivismo” ha desatado la preocupación de los gobiernos del mundo y de los grandes corporativos internacionales ante las cada vez más frecuentes irrupciones que evidencias la debilidad de la seguridad en la Internet.

En las últimas semanas, estos grupos han irrumpido en sitios de Internet tan diversos como el de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Senado de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Además, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Public Brodcasting Company (PBS) y los de compañías privadas como Citigroup, Sony Play Station, Lockheed Martin, y otras más.

En abierto desafío, los grupos de “hackers” han creado sus propios sitios en la red y se han valido de Twitter y otras redes sociales para difundir sus actividades.

También comparten información extraída en sus irrupciones, exteriorizar sus posiciones e ideologías, así como capacitar a futuros seguidores.

La reciente actitud pública asumida por estos piratas cibernéticos marca una preocupante evolución en el comportamiento de este tipo de grupos, que solían actuar ocultos apegados al anonimato.

Ahora se exponen de manera abierta en una campaña de auto promoción y activismo que les está acarreando fama y posiblemente seguidores, pero también la activa persecución de las autoridades.

“Ha sido un mes muy activo”, dijo James Lewis, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, una institución de análisis y soluciones políticas para organismos gubernamentales.

Ante la creciente ola de irrupciones cibernéticas, la administración del presidente Barack Obama, solicitó al Congreso, aprobar medidas más duras para castigar estos crímenes, incluyendo el duplicar hasta los 20 años de prisión las sentencias máximas a aquellos que pongan en riesgo la seguridad nacional.

El domingo 19 de junio de 2011, en el ataque más reciente protagonizado por uno de estos grupos, Sega, la compañía japonesa desarrolladora de video juegos, reconoció que se robaron de uno de sus bancos de datos la información de un millón 300 mil clientes.

Sega informó que los datos extraídos comprometen nombres, fechas de nacimiento, correos electrónicos y claves encriptadas de sus clientes, aunque aclaró que los números de tarjeta de crédito de sus afiliados permanecen seguros.

El ataque a Sega es mucho menor en comparación al par de irrupciones que sufrió en abril pasado su competidora, la también compañía de video juegos Sony PlayStation, en las que se extrajo la información de 100 millones de clientes de todo el mundo.

Esa acción fue considerada como el mayor ataque cibernético registrado hasta ahora fuera del mundo financiero.

Horas antes de que Sega reconociera la irrupción, Lulz Sec (Lulz Security) uno de los grupos de “hackers” que ha estado detrás de recientes ataques a compañías de video juegos incluyendo Nintendo, dio a conocer el ataque y en forma inesperada se ofreció a perseguir y castigar a los piratas cibernéticos que lo cometieron.

"Sega entra en contacto con nosotros", dijo Lulz en un mensaje difundido por Twitter. "Queremos ayudar a destruir a los piratas informáticos que te atacaron. Nos encanta la Dreamcast, y estas personas se van a ir abajo”.

Lulz dio a entender que en su grupo hay múltiples seguidores de Dreamcast, una vieja consola de video juegos creada por Sega, de ahí su desprendido ofrecimiento.

Lulz parece ser el más vociferante de “hackers”, al reclamar la autoría de múltiples ataques de alto perfil, incluyendo la incursión al sitio de la CIA, lo que le ha traído una notoriedad que está alimentando a través de su cuenta en Twitter con mensajes frecuentes en los que muestra una despreocupación absoluta por sus actos.

“Anonymous” otro de los grupos, parece estar más enfocado al activismo, difundiendo ideas anarquistas que llaman a los ciudadanos a revelarse contra los gobiernos que destruyen sus libertades.

El grupo parece en ocasiones actuar en colaboración con un propósito común y en otras, sus integrantes proceden por separado, por lo que sus objetivos son diversos y no parecen tener un grupo de blancos específicos.

Anonymous surgió de entre los usuarios de 4chan, un sitio de mensajes en la red, que congrega a aficionados a la piratería cibernética y que ahora se ha constituido también como grupo.

Varios medios periodísticos han difundido versiones de que existe una “guerra civil” entre Anónimos y 4Chan. Las versiones no han sido desmentidas por ninguno de los dos grupos a diferencia de la semana pasada, cuando Luzl y Anonymous aclararon que no se combatían entre sí.

Para los interesados basta meter en la búsqueda de la Red los nombres de los colectivos en cuestión y cuestión de segundos uno ingresa a los “reinos” de la libertad extrema y el desenfado lúdico de la adolescencia hedonista, donde el orden sólo tiene una función: destruirlo, generando el mayor daño posible, igual que las corporaciones hacen con las causas humanitarias más respetables.

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