lunes, 21 de marzo de 2011

EL COCOTAZO: EL RÁPIDO Y EL FURIOSO

POR.- EL DODO DE LA MALA LECHE

La historia va más o menos así porque ninguno de los involucrados se ha responsabilizado de lo mínimo, ni siquiera de la vergüenza.

El “rápido” es un servidor del orden metido a vengador reconocido y proclamado verdugo de criminales y asociados. Lleva más treinta mil muertos, regiones completas del país arrasadas y, para tirios y troyanos, el problema que iba a resolver, terminó por complicarlo. Los malosos han salido de las guaridas, coparon a la población civil y no tienen intención de volverse a esconder.

El “furioso” es tocayo del “rápido” en eso de meterse en problemas solos y como no le pareció el arrebato de su compinche tarado decidió orquestar una plan para deshacerse de los rufianes de pocos plomazos. Despachó un cargamento de armas, de esas que el “rápido” se ha quejado que vende bajo cuerda, lo metió en la casa ajena, esperando que siguiendo el rastro de los pertrechos pudiera ubicar a los jefazos del mal.

Como el “furioso” y el “rápido” contratan a bastantes idiotas, estos perdieron la pista de las armas, los ojos de Pancha se forraron de metal y despacharon a un par de agentes del “furious” al otro barrio con boleta de ida.

A la hora de las aclaraciones, tanto el “rápido” como el “furioso” fumaron la pipa de la grifa y ante las demandas de los ciudadanos, miraron pa’l monte y le andan dando la vuelta a contar fielmente el acontecimiento.

Desgraciadamente, por esa peculiar manía de montar espectáculos a lo bruto, cuando las llamas del escándalo envolvieron las banderas y las metáforas de la “soberanía”, ese par de gandules tragaron saliva, pelaron los ojos y se fingieron autistas.

Durante varios días, los trabajadores de la desinformación le han talachado duro, y lo que se pensó un trabajo de contrainteligencia abortado, fue designado ingrediente de conspiración y otras babosadas acostumbrados. Hasta eso, la creatividad de los chismosos no alcanzó mucho.

En la introspección, saben el “rápido” y el “furioso” que estas cosas pérfidas no son los suyos. Su onda es en la línea de aventar cuetes, mentar madres y envolverse en las banderas. Por ello se ven recelosos, cada uno se refleja en el enanismo mental de su “partner”.

El descubrimiento de la “operación” ocurrió por esas benditas filtraciones puestas de moda por los cibernautas, entretenidos a pegarle a los payasos sin derecho de réplica. Bastó una pátina de amenazas y el pez mordió el anzuelo.

Los productores de la regular película en que se fijaron para fusilarse el nombre, deberían de demandar al “rápido” y su “carnalito” por daños y perjuicios morales, pues, el numerito no rebasa el interés de un video home mexicano.

Así que si alguna alma piadosa nos ayuda en la comprensión de tanta barrabasada, lo vamos a agradecer.
Y para aclarar motivos, el tsunami que devastó Japón no es obra de estos tipejos, aunque se cuelguen de la desgracia.

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