domingo, 26 de julio de 2009

MALA LECHE: EDUCACIÓN Y OTROS AGRAVIOS

Sexenios van, sexenios vienen y la burra sigue parada.

La élite mexicana despotrica contra el atraso educativo del país y periódicamente avienta convocatorias a debates, ponencias, congresos y los mitotes acostumbrados para demostrar públicamente el colapso de nuestros modelos de enseñanza. Sin embargo, la Secretaría de Hacienda, calculando el torbellino próximo en la aprobación del presupuesto para 2010 en un congreso inclinado al Partido de Revolucionario Institucional, decidió recortar precisamente porciones importantes del sector educativo pensando en el viejo refrán de otra raya en el tigre. Así, elucubra Hacienda, todos salimos ganando, pisoteando algo no prioritario en el desarrollo de México y plenamente acostumbrado a la humillación. Eso es patriotismo: acabemos el futuro; total no estaremos ahí para verlo. Con esa mentalidad se entienden tantas cosas como el tipo de Secretarios de Estado pagados por el pueblo y designados por los sabios Presidentes.

A fin de no evitar las suspicacias gratuitas, la Secretaría de Gobernación convocó a los Gobernadores de Hidalgo y Guanajuato para ponerse de acuerdo en las pipis y gañas válidas en el desencuentro de la refinería y no objetar una conducta del Gobierno Federal a favor de las trampas y las descalificaciones con remitente partidista. Honestamente, los gobernadores aguantaron la verborrea oficial, esperando el resultado de las autoridades y la conducta dependiente de tal o cual decisión.

El punto culminante de la irresponsabilidad política está marcado por la provocación abierta y descarada de Manuel Zelaya, presidente depuesto de Honduras, al convocar escudos humanos para retornar a su país so pretexto de familia y democracia imposible de creer. El ex mandatario apuesta por la violencia y la sangre fácil a modo de mostrarle cal mundo el salvajismo de un gobierno ilegítimo emparentado con las fuerzas opositoras de la expansión de la revolución bolivariana auspiciada por Hugo Chávez. Los muertos pueden justificar una causa pero no el olvido de los intereses privados de cierto grupo favorecido en el poder al servicio de los ideales fantasmales del neo dictador de Venezuela.

El presidente Felipe Calderón abrió un espacio en su agenda para atraer a las cúpulas directivas del Partido Acción Nacional y leerles la cartilla: el dirigente nacional del PAN es su chavo, César Nava, o haber quién se pone con Sansón a las patadas. El asunto no es rescatar al panismo, es plegarlo a las directrices del Señor Presidente y bájenle a su desmadre. El emperador señaló al bueno y a obedecer el designio.

Los prevenidos priístas ya pusieron a andar sus instrumentos de ataque por si el Ejecutivo les sale con la novedad de un sitio distinto para la refinería. La postura es simple: o cumple el residente de los pinoles la palabra empeñada o se invocan las viejas prácticas del entendimiento presidencial. Calderón insiste en ignorar la realidad mexicana y aplaude las versiones menos agresivas presentadas por los asesores.

El rebote de la influenza es la papa caliente de la temporada y los funcionarios involucrados se dan la vuelta, declarando una serie de justificaciones para evitar y les cuelguen las muertes de la enfermedad. El lavado de manos cubre el espectro de la responsabilidad pública y el argumento de ignorar lo sabido y salirse por la tangente de la preocupación por los costos humanitarios de un padecimiento, supuestamente controlado.

No por salitres, pero la primera desventaja de la Selección Mexicana de Fútbol en la final de la Copa de Oro contra los Estados Unidos, es el regreso de Javier Aguirre a la banca del Tricolor y la toma de decisiones imprudentes tan suyas, ajenas a las de Mario Carrillo, responsable de llevar al equipo a estas instancias.

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