martes, 7 de abril de 2009

MARASSA: ¿Cuál derecha? ¿cuál educación?

Por. Raúl Gómez Miguel


Las próximas elecciones intermedias y los cambios en el gabinete demuestran la imbatible maldición que persigue a México casi desde su fundación como nación teóricamente libre e independiente: el poder está siempre en manos de los hombres y las mujeres incorrectas en el tiempo adverso.

El presidente Calderón lejos de preocuparse por hacer un gobierno distinto, funcional o de menos honroso para el seudo pensamiento conservador que ostenta, cayó desde hace mucho tiempo en la calca del modelo priísta que tanto critican él y sus correligionarios; el PAN es un PRI con menos visión.

Desconozco por qué nos asombra que Antonio López de Santa Anna, en el siglo XIX, haya llegado a la presidencia en once ocasiones por partidos y tendencias distintas, si en la actualidad cualquier político de altura tiene más chaquetazos ideológicos que el susodicho, sin incluir su falta absoluta de olfato profesional o cobertura de apariencias.

Hablar de DERECHA, en mayúsculas, en el ámbito de la teoría y la práctica política de cualquier país medianamente civilizado que no sea éste, implica una seriedad que Acción Nacional desconoce. Sin una ideología propia y predicando con el ejemplo de los anteriores dueños de la silla, los panistas son herederos directos de una extraña fusión de aristócratas desubicados en el tiempo, rancheros adinerados, mafias religiosas, decrépitos mentales y la rémora que confunde a Dios con el status y la democracia con la autocracia.

Ahora el gabinete es un grupo de leales amigos del presidente al servicio del señor y no del pueblo.

De aceptar que la educación pública es una prioridad de progreso nacional entonces por qué mover titulares no al modo del problema al que se enfrenta la Secretaría, sino a la conveniencia ¿política? del Ejecutivo y del partido que tristemente honra.

Cuál es la razón que primero nos aviente un decreto de acceso y prioridad a Internet para luego aventarnos a un burócrata cuyo desempeño profesional es tan cuestionable por su servilismo al patrón y no a la misión encomendada.

Qué motiva a quitar a una Secretaria de Estado para imponerle una dirigencia en un congreso que de antemano se ve difícil que sea dominado por el PAN, a pesar de las estrategias primitivas de su dirigente operativo.

Es vergonzoso constatar, transparencia de información aparte, que el presupuesto se vaya en sueldos y gastos superfluos y no en el mejoramiento de la infraestructura escolar básica, que va desde el inmueble hasta profesores que no rebuznen ni anden grillando por recibir un sueldo raquítico que compense el esfuerzo unineuronal que realizan en pro del futuro del país.
La lectura de los hechos se resume en la absoluta indiferencia del Presidente a los verdaderos problemas nacionales en comparación al titánico seguimiento de su permanencia en el poder cueste lo que cueste. Ya metidos en gastos qué más da ceros arriba o debajo de lo aceptado.

¿No bastan las múltiples evidencias del retraso educacional de nuestra niñez y juventud para obrar en consecuencia? ¿No alarma que una señora que se denomina profesora sea una especie de señor de horca y cuchillo y que maneje al sindicato magisterial a su antojo? ¿No se castigará a los responsables de los fraudes multimillonarios en la supuesta modernización de la instrucción elemental?

No, el propósito es ganar el Congreso y apuntalar la siguiente Presidencia, el resto que lo pague el pueblo, el que no entiende de política, el que no necesita saber, el que tiene seguir dormido, el que nació para perder.

Por eso, señores analistas, comunicadores y académicos seamos serios. En México la derecha es una leyenda urbana, no una forma de gobierno, y la educación es un adiestramiento para dar la patita o hacer el muertito. No hagan olas, que si fueran ciertas ni ustedes ni yo estaríamos en esta realidad.

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